Violencia: síntoma de disociación
La promoción del consumo es por sí misma disociativa. Divide entre los que sí y los que no pueden comprar el total de la oferta. El principio de realidad de la lógica comercial, mundialmente triunfante, es una metáfora perversa del principio de supervivencia del más fuerte, como suele darse en las especies animales. Es en este “huevo” donde anida la serpiente divisora que se yergue y sacude a la sociedad contemporánea.
¿De qué se huye?
Puede estimarse que, en el escenario social actual, cada cual escapa de sí mismo y contra sí mismo. De lo que enferma y de lo que aseguran: “el trabajar en buenas condiciones es sinónimo de ganar calidad de vida”. Se huye con el suicidio y con las adicciones, con la fe ciega y tranquilizadora y dejándose absorber por las pantallas del mundo virtual.
Las líneas de escape pueden seguir sumando palabras a este artículo, sería solo acumular datos.
Y seguramente habrá quienes piensan: pero si esto es la vida, una huida hacia la muerte.
La noticia
“…cada vez más personas ingieren alcohol y crece la cantidad consumida per cápita. Es cada vez más promocionado el after office… Según la Organización Internacional del Trabajo el 70 % de los consumidores de alcohol y otras drogas tienen trabajo… Una de las características que más nos iguala a los seres que habitamos este planeta es que su uso y abuso no distingue países (en desarrollo o desarrollados), regiones, razas y culturas…” (1)
El párrafo anterior nos coloca ante la posibilidad de comprender el título de esta entrega (tercera y última sobre la sociedad disociada). La violencia es síntoma de la disociación que la comunidad se autoimpuso en su retorcida evolución. Ocurre que, como ha dicho Federico Nietzsche (y recuerda un sheriff en el reciente y premiado film de los Hermanos Cohen Sin lugar para los viejos), Dios ha muerto. Lo cual merece una aclaración: no ha muerto él. Sí ha muerto su imaginario como “regulador” en el espíritu humano. Significando que ha sido abandonado el mandato de respeto por el otro (siendo el otro un sí mismo, a la vez), entre otros fundamentos.
Sin respeto, la noticia sobre el abuso creciente de alcohol y otras sustancias adictivas, es absolutamente lógica y casi intrascendente.
“Crisis económico laborales, violentas modificaciones en las estructuras familiares, jóvenes abusadores de alcohol y otras drogas, naturalización del consumo debido al aumento de la tolerancia social, cultura tóxica, presión social, etc.”, un escenario que quiebra la mente de los sujetos. Propicio para la tribalización de los integrantes de la sociedad.
Pero hay más
Discriminación, ataque a las mujeres y niños, segmentaciones regionales, tráfico humano, terrorismo, corrupción, fragmentación de la sexualidad… ¿Qué hacer?
“Elías Carranza, experto en prevención del delito, dice que los delitos suben igual que la inequidad. El delito es un fenómeno social y la sola Justicia penal no puede reducirlo” (2). Por lo que la pregunta siguiente sería qué hacer en una región como IberoAmérica, teniendo en cuenta que “las cifras de la Cepal de 2007 dicen que las personas bajo el nivel de pobreza constituyen casi el 37% de la población regional (Latinoamérica), y diez de estos países con porcentajes que llegan al 40 y al 60%”.

In concluyendo
¿Se podrá ser Cyborg (3), hacer el amor y evitar la disociación del sujeto y la comunidad humana?
No es promisorio el devenir. Pero seguramente con la puesta apunto de nuestra frecuencia vital, con un espiritual saber “surfear en las olas energéticas”, estaremos aptos para el salto cualitativo. El que implica un alto grado de sutilidad (que puede ser adquirida por medio de la Inteligencia Artificial aplicada al sujeto biológico o por la “tecnoespiritualidad”), estado que viabiliza el paso que nos exigirá el futuro cercano.
Periodista y ensayista
Fuentes
(1) Todos los encodillados están tomados de un trabajo del psicólogo Rubén Darío De Lisa, presidente del Programa Andrés Rosario www.programaandresros.org.ar
(3) Ver: Cuando seamos Cyborgs ¿haremos el amor o haremos teatro? en sociaBc.es

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Hoy tuve acceso a una noticia notable, que amplia el tema adicción.
“Un informe presentado en el Congreso de USA sostiene que España es el más importante consumidor de cocaína, hachís y drogas de diseño de toda la Unión Europea…
El Departamento de Estado publicó el informe Estrategia para el Control Internacional de Narcóticos. En el mismo consta que la Argentina es uno de los principales países de tránsito de cocaína hacia Europa.
El informe advierte que 1 de cada 5 europeos que consume cocaína vive en España.
“Colombia parece que es el mayor suministrador de cocaína, aunque otras informaciones disponibles sugieren que se está produciendo un incremento en los envíos de cocaína desde Bolivia, vía barco o avión, con escala en Venezuela o Argentina”, explica el texto.
Gracias
Ricardo Duró