Que los religiosos no se metan
…en política
“Según una leyenda de inspiración gnóstica, en el cielo se libró una lucha entre ángeles en la que los partidarios de Miguel vencieron a los partidarios del Dragón. Los ángeles que indecisos, se conformaron con mirar, fueron relegados aquí abajo con el fin de que llevaran a cabo la elección que no se habían atrevido a hacer allí arriba”.
E. M. Cioran
Es notable la retahíla de contradicciones que los hombres sostenemos, aún en público. La moral dominante, en el afan de pagar culpas (como si estas existieran más allá de la propia estupidez), produce discursos banales en Paraguay y España, en México tanto como en la Argentina.
Si el objetivo de toda sociedad es tener quien “gestione lo mejor de la existencia” por medio de la delegación del poder; si la política es esto y pone en cuestión la vida diaria, entonces lo que sucede en lo supuesto real es de temer.
Que baste para muestra esta pequeña nota sobre la asunción de “un tal” Lugo, ex miembro de la Iglesia (solo por unos años, mientras dure su “trabajo” como Presidente del Paraguay), un “luchador por los derechos de los menos pudientes” (?)

Te Deum en la Catedral
Arzobispo instó a Lugo a concretar un “nuevo orden social”.
El arzobispo de Asunción, Monseñor Pastor Cuquejo, instó al nuevo gobierno a luchar en favor de los más desposeídos del país, evocando las cartas de los obispos, en donde periódicamente se ha hecho énfasis en la necesidad de un “nuevo orden social”, en donde se proteja a la familia, la cédula fundamental de la sociedad. Evocó una de las célebres frases de Jesucristo, en donde señala: “No he venido a ser servido, sino a servir”, en claro reclamo de una clase política más comprometida con las necesidades de la comunidad paraguaya en general.
Cuquejo manifestó que en la carta de los obispos se ha insistido en la puesta en marcha de un proyecto país, que conduzca efectivamente a la creación de una nueva sociedad. Aclaró que las enseñanzas de la Iglesia indican que los religiosos no deben incursionar en el campo político, pero que esa institución y el Estado tienen sus roles, y ambos deben coincidir en trabajar para beneficiar al hombre concreto, desde sus respectivos ámbitos.
La Iglesia no tiene como misión de realizar los cambios, eso corresponde a la Política, manifestó Monseñor Cuquejo. (1)
Inconclusión
¿Se entiende?
“…las enseñanzas de la Iglesia indican que los religiosos no deben incursionar en el campo político…”, aclaró el arzobispo.
¿Entonces?
Entonces, según mi apreciación (calificar como queráis), se otorga “un período de gracia” para que un dignatario de la Iglesia ejerza el Poder político. Esto no sería más que “una cuña” de la Iglesia en las “cuestiones de los hombres”.
¡A no perder la fe!
(Recordar que la fe también es “virtud” de los ateos)
Ricardo Duró
Periodista y ensayista
http://www.lanacion.com.py/noticias_lugo.php?not=199132
Tag: Temas Sociales

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