Money is happiness
Ultima entrega
“Dime de qué hablas y te diré de qué adoleces”
Anónimo
¿Noticia?
Para la materialidad humana puede estimarse que no es noticia. Para la psiquis podría decirse que sólo es como “láudano”. La cuestión es que “Tal vez el dinero sí haga la felicidad, aunque no la garantice” (1). Así sería según un estudio que dio origen a un artículo publicado en The New York Times en su edición latina en papel con fecha 3 de mayo de 2008.
Y el dato surge de una investigación de dos economistas jóvenes estadounidenses. Estos autores, “Betsey Stevenson y Justin Wolfers, argumentan que en efecto el dinero tiende a dar felicidad, aun cuando no la garantiza”. Y según los datos que aporta el “paper” que se puede leer en ingles en el link que figura más abajo, la gente en el mundo “está de acuerdo”. (2)
Bien y mal
¿Pero a quién realmente le importa la felicidad? O mejor dicho ¿a quién le sirve la felicidad?
Una elucubración pesimista nos acercaría a una respuesta: la felicidad sirve solamente a quien puede “administrarla”.
Otra respuesta: la felicidad le importa a quien no la tiene. Como las dos caras de una moneda el bien y el mal están presentes en la idea occidental y contemporánea de felicidad. Fundamentalmente porque la sociedad asume como un hecho que la felicidad es posible fundamentalmente por el acceso al dinero. El escenario que surge inmediatamente es “la lucha por la posesión de aquello que lo provee y por lo tanto se convierte en vía de acceso a la felicidad”.

PosData
Hoy, 4 de mayo, La Nación Revista publica un artículo en la sección “Sociedad – Psicología” y justamente lo titula “La industria de la felicidad”. (3) He aquí el origen de lo que puede transformarse en una imposición: Sed felices, ahora mediremos vuestras satisfacciones y proveeremos lo que os falte.
“Ser feliz ya no es materia de poetas. Hoy, sociólogos, economistas y legisladores ven en el bienestar individual una responsabilidad colectiva ligada a las políticas públicas. Incluso existe un mapa de los países más alegres y de los más desgraciados del planeta. Cómo y por qué la felicidad se transformó en una ciencia medible”. (3)
En la historia así es. Visto el mercado, medida la demanda, testeado el “faltante”, se controla el deseo. En este caso el deseo de felicidad. Pero además, como se sugiere al final del subtítulo “Bien y mal”, los países que tienen, las sociedades que tienen, los ciudadanos que tienen –tanto felicidad como dinero- entran en el espacio de “lo conquistable”, como mínimo. Puede ser al estilo latinoamericano, por medio de expropiaciones. O al estilo estadounidense, por medio de la invasión y la guerra. Conquista para la que también sirve el mercado, más silencioso pero igual de cruento: por medio de la competencia.
¿Alguien preferiría ser un infeliz, frente al escenario planteado?
Ricardo Duró
Periodista y ensayista
(1) http://noticias.prodigy.msn.com/landing.aspx?cp-documentid=6976457
(2) http://bpp.wharton.upenn.edu/betseys/papers/Happiness.pdf
(3) http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/suplementos/revista/nota.asp?nota_id=1008534
Tags: Opinión, Temas Sociales

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“En un entorno en el que todos los mensajes se dirigen hacia la búsqueda de la sonrisa fácil, Eric G. Wilson ha alzado la voz y ha roto una lanza por la melancolía, por la tristeza como parte vital de la vida y como parte esencial del proceso creativo. “Lo más importante es no confundir la depresión con la melancolía. Para mí, la principal diferencia entre ellas reside en que la depresión es un estado de letargo; por el contrario, la melancolía es un estado muy activo en el que se tiene una estrecha relación con el mundo”, señala Wilson”.
Párrafo perteneciente al artículo Menos prozac… y más melancolía, publicado hoy 18 de mayo de 2008, por Marta Garijo. Recomendable para continuar analizando qué pasa con la “felicidad”.
Link: http://www.expansion.com/edicion/exp/economia_y_politica/entorno/es/desarrollo/1124831.html
Saludos
RD