La felicidad ja, ja, ja, ja! *
Primera entrega
“Soy feliz en lo personal…. Me acompaña la felicidad en mi familia”. Estas son dos de las decenas que suelen lanzarse como expresiones de las personas, desde las “factorías multimediáticas”. Y seguramente muchos sentirán afinidad al respecto.
Pero…

Pre noticia
La felicidad apareció hoy como tema en el editorial del diario argentino La Nación, pero ya había sido abordada implícitamente en el artículo “Policialización de la existencia”, que finalizaba diciendo “¿Felicidad? Este tema pronto llegará” (1).
Hace tiempo que es sospechable que en medio de la angustia que puede provocar el aumento en precios de alimentos, la inseguridad creciente, el armamentismo, la vaguedad gubernativa de las dirigencias oficiales, el mesiánico comportamiento de otros actores políticos con mucho poder en el mundo, y la reticencia de la población a involucrarse en política, hablar de felicidad se transformaría en una urgencia. En tal espacio mundial oscuro, cuando las risas solo se les escapan a los “Guazones” (2) más acomodados del mundo, o a los “hollywoodensemente” preparados, ese “estado de ánimo” banal merecerá una atención crítica de ahora en más.
felicidad.
(Del lat. Felicĭtas, -ātis).
1. f. Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien.
2. f. Satisfacción, gusto, contento. RAE.
Noticia simplificada
“Cuando se les pregunta a los argentinos qué significa la felicidad, una considerable mayoría contesta que los seres humanos alcanzamos ese supremo bien del espíritu cuando logramos establecer relaciones positivas y satisfactorias con las otras personas con las cuales convivimos, especialmente en el seno del matrimonio, en el ámbito de la familia o en el campo de la amistad. Y cuando se les pregunta a los argentinos si en su experiencia de vida concreta son felices o no, responden por lo general en forma positiva. Aseguran que sí, que en lo personal se sienten felices”.
“Eso no impide que se sientan profundamente disconformes, en muchos casos, con la realidad social que prevalece en el país o en el mundo”.
Y son esos los resultados que aportó el “Estudio Latinoamericano sobre Salud Emocional, Bienestar y Felicidad”… investigación que “se efectuó sobre un total de 2.140 personas que habitan en seis grandes ciudades de la región. Además de Buenos Aires, se encuestó a los habitantes de Bogotá, Lima, Ciudad de México, San José de Costa Rica, San Pablo y Santiago de Chile”.
Más adelante se agrega que “Puede sorprender el grado de insatisfacción que demuestran los encuestados en relación con los comportamientos y las tendencias sociales y el sentimiento de felicidad que exhiben, al mismo tiempo, en relación con las circunstancias de su vida individual”.
Primera parte
El abordaje de este tema trasciende la noticia mencionada más arriba. La felicidad por la posesión –siempre efímera y aparente- de un bien es apenas resultado del manejo “político de la ilusión” por parte de un “sistema gestor del poder”, llámese marketing, política, democracia, sexo, ideología…
Entonces ¿no sería más estimulante abordar un estado de neutralidad frente a la circunstancia que nos hace poseedores banales de un bien momentáneo?
¿No es más atractiva la gestión seductora de la vida que la supuesta felicidad alcanzada?
¿Nos engañamos cuando suponemos que hemos alcanzado una meta, un “deseo”, un objetivo?
¿No es que el deseo se clona –o reconfigura- permenentemente?
Sigue en el próximo artículo
Ricardo Duró
Periodista y ensayista
* La felicidad es el título de una canción popular de los ’70, del músico Palito Ortega, devenido luego candidato político. El título forma parte del estribillo de dicha canción cantado en Re7.
(1) http://socialbc.es/temas-sociales/policializacion-de-la-existencia
(2) Ver la película “Batman: The Killing Joke”

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