Cosa de niños

Ricardo Duró 21 diciembre, 2008 1

La literatura infantil permite dos cosas interesantes. Vender libros y ganar dinero, la más pueril. E introducir ideas potentes en las mentes infantiles, sin duda la más importante: es moldear la mentalidad de la sociedad que deviene, y para ello no nos hace falta un FP Educación Infantil.
No todos ponen el foco en la segunda; algo que suelen pierden de vista los obnubilados por euros y dólares, fascinados por cierto “espectáculo” que rodea al escritor consagrado.
¿Hay excepciones?

“Lo dijo un niño, lo ha dicho un mentiroso”.
Anónimo

—–

La literatura infantil, un trampolín a la fama para autores hoy consagrados
¿Qué lazos del pasado unen a escritores consagrados que gozan hoy día de un gran tirón popular, como Carlos Ruiz Zafón, Markus Zusak, Jordi Sierra i Fabra, Ángela Vallvey o Elvira Lindo?: sus inicios en la literatura infantil, que les sirvió a todos ellos como trampolín para llegar al gran público. EFE (1)

Muchos de los grandes escritores actuales comenzaron su trayectoria literaria escribiendo para niños y jóvenes, aunque quizá el salto más llamativo lo dio el español Carlos Ruiz Zafón, quien después de llevar ocho años escribiendo literatura juvenil tuvo que probar suerte con una novela para adultos, “La sombra del viento”, para darse a conocer mundialmente.
Cuando Zafón escribió esta novela en 2001, poco podía imaginar que la misma dejaría en cueros sus cuatro obras de literatura juvenil publicadas entre 1993 y 1999, aunque tampoco lo debía hacer nada mal entre este público cuando por la primera de ellas, “El príncipe de la niebla”, ganó el Premio de Literatura Edebé.

Niño leyendo



Con sólo dos obras para adultos, “La sombra del viento” (2001) y “El juego del ángel” (2008), Zafón es uno de los autores más aclamados por el gran público y su obra una de las más vendidas, al haber logrado colocar en el mercado diez millones de ejemplares en 50 países del primer libro y un millón doscientos mil del segundo, que llegó a las librerías el pasado mes de abril.
Otro ejemplo de joven escritor especializado en literatura juvenil es el australiano Markus Zusak, conocido internacionalmente por su novela de adultos “La ladrona de libros” (2006), en la que describe las peripecias de una niña alemana de nueve años desde que es dada en adopción hasta el final de la II Guerra Mundial.
Con “I am the messenger” (2002), el joven autor ganó uno de los premios más prestigiosos que su país dedica a la literatura juvenil, y en los orígenes de su trayectoria profesional cuenta con libros como “When Dogs Cry” (2001) o “The Underdog” (1999).
Para cualquier autor comenzar a escribir para un público infantil o juvenil puede ser una buena manera de fidelizar a sus lectores, que continuarán con el hábito de leer a su autor preferido, adquirido a los 15 años, aunque ya tengan 30.
Además, si se tiene en cuenta que los niños entre 10 y 13 años son el grupo de población que más lee (81,9 por ciento), según el último estudio de la Federación de Gremios de Editores de España, resulta rentable ganarte a un público tan lector que, con la edad, puede continuar siendo fiel a sus gustos.
Elvira Lindo se dio a conocer como escritora gracias a Manolito Gafotas (1994), personaje radiofónico creado e interpretado por ella misma que se convirtió en un clásico de la literatura infantil y convirtió en popular al niño de una humilde familia que vive en el barrio popular madrileño de Carabanchel Alto.
Las peripecias de Manolito Gafotas, acompañado por su hermano (El imbécil) y su permisivo abuelo son contadas con ironía y una aguda crítica social por Elvira Lindo, quien además de toda la serie de este personaje cuenta entre su obra con otros títulos infantiles, con narrativa para adultos como “El otro barrio”, o “Una palabra tuya”, guiones y obras de teatro.
Otros escritores firmemente asentados en la narrativa española cuyos inicios iban dirigidos a un público juvenil son Lorenzo Silva, Gustavo Martín Garzo, Jordi Sierra i Fabra o Fernando Marías, todos ellos hoy aclamados por la crítica y con gran éxito en el panorama literario español.
Gustavo Martín Garzo cuando escribe para adultos siente que está escribiendo un cuento, y considera -según dijo a Efe- que la literatura infantil es “aquella que también gusta a los niños”.
En su opinión, el público infantil es “igual de exigente” que el lector adulto, “si no más”, porque un adulto puede continuar leyendo un libro que no le atraiga en sus primeras páginas, “pero a un niño se le cae de las manos”, por lo que apostó por escribir buenas historias, “independientemente de a quien vayan destinadas”.

(1) http://www.soitu.es/soitu/2008/10/28/info/1225197197_360193.html