Cosa de “niños”
Nada sustancial ha cambiado desde el 8 de mayo de 2003, cuando el gobierno argentino fue denunciado como responsable de la desatención y el hambre de un alto porcentaje de la población. A cinco años de aquel episodio la pobreza alcanza en promedio al 26% de los 40 millones de argentinos, yendo del 12,9% en la Patagonia al 41% en la zona Noreste, según el Indec. (1)
Aquella presentación fue realizada en Ginebra, por la Food First Information & Action Network y el Servicios de las Iglesias Evangélicas en Alemania para el Desarrollo. Acusaron al Estado argentino por la presunta violación del “derecho a la alimentación adecuada de millones de sus ciudadanos”, y se resaltó el supuesto reparto de programas alimentarios “como dádivas de un sistema clientelista y de sujeción política”. Para Jean Ziegler, relator de la subcomisión para el Derecho a la alimentación de la Onu, las informaciones y cifras contenidas en la denuncia, que indicaba que la cuarta parte de los argentinos no tiene acceso a la canasta básica, provienen de “fuentes sólidas”. (2)
La noticia
Según el informe anual de Unicef sobre el estado mundial de la infancia 2008, y pese a que la tasa de mortalidad infantil cayó a la mitad desde 1990 a la fecha, aún mueren 25 menores de un año por día en la Argentina. La mayoría por causas evitables, como infecciones respiratorias y bajo peso.
Como explica la doctora María del Carmen Morasso, responsable de Salud de Unicef, el “acceso a la salud”, no solo es la posibilidad de contar gratuitamente y rápido una vacuna o un medicamento, sino también “tener información para identificar que es importante vacunar a un hijo o llevarlo al médico ante ciertos síntomas. Y que haya ciudadanos con la suficiente información como para tomar decisiones en favor de sus hijos. Es fundamental acercar el recurso pero, también, fortalecer la demanda”. Simple: hace falta educación.
Latinoamérica es el continente con mayor brecha entre quienes se encuentran en la cúpula de su población rica y la base de pobres. Ni África, que sí tiene más pobreza, alcanza esta desigualdad. (3)
Conclusión
Esta situación no es cosa de niños sino de gobernantes. La mayoría de los políticos se jactan cuando los niveles
macroeconómicos son positivos. Siempre dan noticias sobre el descubrimiento de nuevas fuentes de energía o recursos estratégicos. Jamás hacen una autocrítica pública acompañada de propuestas que solucionen la desnutrición infantil, que impulsen el acceso a la educación que afecta al 50% de las personas y fundamentalmente niños y jóvenes.
Da la sensación de que en el mundo prima el concepto de inclusión, pero con características perversas: se incluye a la mayoría de las personas pero como “actores sociales superfluos”. Suelen ser niños, pobres, mujeres e inmigrantes.
Ricardo Duró
Periodista y ensayista
(1) Al criticar los sistemas estadísticos que utiliza el actual gobierno argentino, el diputado y economista Claudio Lozano (Central de Trabajadores Argentinos), expresó que “con una medición actualizada, los pobres e indigentes llegaría a casi 16 millones” de ciudadanos argentinos.
http://www.clarin.com/diario/2007/02/04/elpais/p-01202.htm
(2) Las últimas cifras oficiales difundidas por el Indec ubican al conglomerado urbano de las ciudades de Corrientes y Resistencia encabezando el nivel de pobreza nacional.
Según el organismo, el Noreste tiene el 41% de su población pobre y el 17,2% vive en condiciones indigentes.
(3) En los Estados Unidos el 10% más rico de la población usufructúa el 69,5% de la riqueza neta del país; en la Argentina se va en el mismo sentido: el 20% de las personas que perciben ingresos se queda con el 53,6% de la torta. “El 1% más rico de España puede retener el 20% de la riqueza nacional”, ha dicho el economista liberal español Julio Alcalde, un experto en el análisis del reparto de la riqueza.
http://delailusion.blogspot.com

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