Ataques contra la tristeza

Las imágenes sirven para ilustrar con estilo cinematográfico, a lo Tim Burton. Y las noticias se suceden desde hace varias semanas. En la Argentina, como en México, los “jóvenes tristes” son abordados por la prensa, generándose posteriormente una actitud discriminadora y agresiva de parte de una sociedad que solo otorga entidad libre a quienes festejan sus falsas ilusiones.
Exabrupto: una noticia
“Con el argumento de que ‘dan mala imagen al primer cuadro de la ciudad’, el alcalde panista de Celaya, Gerardo Hernández Gutiérrez, anunció que su gobierno va a ‘reubicar a los emos’ que se reúne en el jardín principal de la ciudad por las noches.
Aunque la declaración fue catalogada por un sector de la sociedad como ‘una ocurrencia más del alcalde’, la guardia municipal ya trabaja en un operativo para ‘retirar’ a los emos –identificados por su filosofía de actuar conforme a sus emociones y sentimientos– del centro histórico de la ciudad. Según un alto mando de la policía local, el objetivo es evitar reyertas “como las que se dieron en Querétaro o en el Distrito Federal.”
Situación esta que toma un sector de la política, mientras que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), tratará el tema en sesión. Dos posiciones escoltadas por la violencia de otros jóvenes -y demasiados adultos-, que expresan rechazo a los “Emos”.
Ninguna noticia
Evitar la tristeza ha significado apostar por el “bluf” de una “felicidad electrodoméstica”. Y sin haberlo explicitado, sin duda los jóvenes tienen percepción de las mentiras en las que fueron “enredados” sus padres y abuelos.
Interpreto que la actitud de los “Memos” es como un “estar triste” frente a la posibilidad de conseguir la “felicidad” por obra de una cirugía. Ante la búsqueda de “bien” estar, ni siquiera hacen una oposición. Simplemente le dan lugar a sus emociones.
“Nuestro verdadero equilibrio radica en la inseparabilidad del bien y del mal. No debería abrigarse la ilusión de poder separarlos, de cultivar el bien y la felicidad en estado puro y expulsar el mal y la desgracia como desechos. En esto consiste el sueño terrorista de la transparencia del bien, que termina rápidamente transformándose en su contrario: la transparencia del mal.”
Jean Baudrillard
16 de marzo de 1993
Conferencia pronunciada en el Teatro Municipal de Santiago, Chile.
Infeliz conclusión
Así lo ha expresado Tzvetan Todorov, célebre ensayista búlgaro “…el ideal de producir el paraíso terrenal puede parecer magnífico, porque se desea que todo sea perfecto y todos vivan en la felicidad, pero en realidad es un ideal mortal”.
Sin duda, esto ya ha sido asumido por lo jóvenes no violentos del mundo. Pero aún miles de millones de adultos y no tanto, pugnan por la felicidad “buscando una solución final” para los diferentes. Y lo hacen por todos los medios.
Ricardo Duró
Periodista y ensayista
Fuentes: www.lanacion.com.ar
www.cronica.com.mx
www.jornada.unam.mx


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La “cuestión Emo” ya escapa a la retórica “actualidad periodística”. Es un problema ideológico, un tema que germina en la posición política de quienes están involucrados en la violencia.
“Los emos, blanco del conservadurismo. La campaña de linchamiento se fomenta incluso desde el Poder, afirman estudiosos”, se publica hoy en wwww.jornada.unam.mx
Y en la Argentina se produce el eco: “Haz Patria y mata un emo”: con retórica nazionalista, la emofobia se propaga por Internet y las maras virtuales se agrupan, anónimas, en blogs como el Anti-Emo Legión…”. Así comienza una nota en el suplemento joven Sí, del diario Clarín. www.clarin.com.ar
Los neoconservadores están felices. ¿O alguien puede decir lo contrario?