Apto sólo para turistas

Ricardo Duró 7 Julio, 2008 3

“Para un peronista no hay nada mejor que otro peronista…
Para un argentino no hay nada mejor que otro argentino”.
Juan Perón

“El hombre es un lobo para el hombre”
Thomas Hobbes

Hablar de cuestiones sociales es hablar de cuestiones políticas. Hablar de inmigración, en un escenario de creciente movilidad de poblaciones en todo el planeta es retórico. Como es inactual la “nueva política inmigratoria europea”. Recuerda alguien aquello de “libertad, igualdad, fraternidad”…
Y lo notable es que estamos en una instancia ideológica que coloca “la izquierda a la derecha” (1): todos quieren liderar el “centro”, olvidando las leyes de la física y su aplicación la “termodinámica” social y política. Olvidando la incertidumbre, que está siendo “rectora” de nuestra existencia.
El sujeto humano –animal político por antonomasia- se encuentra atravesando con excesivo pragmatismo sus propias intenciones ideológicas.

Para el mundo global no hay nada mejor que un turista.
Para el mundo global no hay nada peor que un inmigrante.
Versión libre
RD

Estamos frente a una realidad que presenta un cartel a la puerta: “Permitido solo a turistas adinerados”.

Noticias
Frente a la nueva política inmigratoria de la Unión Europea, en la última reunión de los presidentes de los países del Mercosur, “la medida fue considerada discriminatoria y hasta xenófoba”… Pero hay que recordar que son “gobernantes de una región cuyas recurrentes crisis políticas y económicas generan masivos éxodos a países desarrollados”.
“El viento frío de la xenofobia sopla otra vez con falsas respuestas a los desafíos de la economía y de la sociedad”, dijo el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva.
“Vamos a plantear en todos los foros internacionales este problema”, anunció el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez.
El canciller de Chile, Alejandro Foxley, repudió la decisión de la UE. “Es reprobable lo aprobado por la Unión Europea en políticas inmigratorias porque no son simétricas a lo que los países americanos han hecho por la inmigración europea”, expresó.
El canciller boliviano, David Choquehuanca sostuvo que “No estamos en contra de que ellos tomen sus normas de manera soberana. Lo que queremos es que se tome en cuenta los derechos humanos, la situación de los países”.
Hugo Chávez, de Venezuela, fue frontal y amenazó con cortar el suministro de petróleo a Europa y sancionar las inversiones europeas en su país.
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, dijo estar decidido a cortar la negociación de acuerdos con la Unión Europea como respuesta a esa ley que, sostuvo, “criminaliza a los inmigrantes”.

Y casi como una contradicción, en la misma semana se conoció que:
El portavoz del PSOE en el Congreso, José Antonio Alonso, ha defendido en una entrevista concedida en La 2 Noticias la enmienda anunciada por José Blanco que propone permitir el voto en las elecciones municipales a los inmigrantes que vivan de forma regular en España.
Alonso ha argumentado que los inmigrantes que viven en España aportan cosas muy positivas y contribuyen al bienestar y desarrollo del país y por lo tanto “deben recibir el apoyo de la sociedad”. “Nada más legítimo que los inmigrantes puedan ejercer sus derechos constitucionales”.

¿Será una ironía?

Inmigrantes



Mientras en un sentido crítico, Gustavo Oré Aguilar ha publicado un artículo muy interesante, del que aquí se publica el primer párrafo:
“Cuando se pretende encontrar una explicación al rechazo que sufren las personas inmigrantes, normalmente se concluye en que se superponen dos problemas: el racismo (que se expresa en la discriminación por ser diferentes física y étnicamente) y la xenofobia (que conlleva el odio hacia la extranjera o extranjero). Hoy, sin embargo, es la mera condición de inmigrante la que empieza a determinar un rechazo mayor, provocando una suerte de real y visceral inmigrafobia.
La inmigrafobia puede definirse como el rechazo (acompañado del acoso) social o institucional a una persona o colectivo por razón de su origen, nacionalidad, idioma, situación económica de necesidad, color de piel, etnia, religión y diferencias de otra índole, englobadas en su condición de inmigrante; es decir, cuando se halla temporal o permanentemente establecida en un país que no es el suyo. Este rechazo se viene asentando cada vez más, por ejemplo, “el porcentaje de personas españolas que muestran actitudes hostiles hacia las personas inmigrantes se ha incrementado del 8 al 32% de 1997 a 2004 y de modo particularmente destacado desde 2000. Asimismo, el 60% de la población parece asociar la inmigración con la delincuencia”. (2)

¿Para un humano no hay peor que otro humano?

Ricardo Duró
Periodista y ensayista

(1) http://www.ciudadpolitica.com/modules/newbb/viewtopic.php?viewmode=flat&type=&topic_id=1057&forum=25

(2) periodistadigital.com