Populismo y sociedad disociada
IberoAmérica vive una situación de crítica autoreferencial. Desde la Cumbre de Santiago de Chille de fines de 2007 en adelante, se polarizan las posiciones y cunden los “stickers ideológicos”.
¿Capitalismo salvaje, socialismo Siglo XXI? Da lo mismo. En el marco de una realidad social de enfrentamiento, cualquier etiqueta política no es más que bijouterí sobre cadáveres. Mientras ciencia y tecnología evolucionan a favor de las poblaciones, la cultura política se congela en tendencias ideológicas que reproducen enfrentamientos del pasado. Lamentable. Fundamentalmente porque esto es quizás el factor más importante en la pérdida de interés por la política de parte de las personas. Y porque genera un vacío en lo que debería ser plenitud de compromiso y participación en las cosas públicas.

Dos noticias
Mientras en la mayor parte de los caminos y rutas de la Argentina los productores agrarios cortan el paso de productos de este origen, generando desabastecimiento y decenas de inconvenientes a los viajeros, en
Lo que está significando que, mientras el gobierno actual de la Argentina se pretende progresista (inclinado al centro izquierda, según propia definición, pero que puede ser fácilmente homologado con un proyecto neoconservador de acumulación) y aumenta retensiones a las exportaciones, la intransigencia fractura a la sociedad.
En tanto que, al cumplir su 20 aniversario, la Fundación Libertad (ubicada en el centro derecha en lo económico, pero muy a la derecha en concepciones atinentes a valores y formas de vida) reunió a seis ex presidentes iberoamericanos. A los que se sumaron líderes de 20 países regionales y unos 150 oradores. Grupo “ideológico” que critica al gobierno argentino, junto a otros del continente, por “populistas”.
Grave crisis negociadora del Gobierno argentino y aparición polémica de un grupo de políticos de derecha. Dos noticias que no se refieren al futuro, sino a intereses sectoriales en el presente.

De qué se habla
Pero esta confrontación “despolitizada”, con foco en lo económico, pone a la opinión pública ante una situación que exige la reflexión crítica al máximo. Aquello que finalmente resulte de la resolución del conflicto pondrá a todos, políticos y población, ante la disyuntiva de observar el futuro desde una posición diferente. O será simplemente un “parloteo inercial”, ecos del pasado altamente inservible para gestionar la realidad que ya golpea las puertas de nuestras vidas.
Se habla de lo que hoy problematiza y no de cómo deberá ser la realidad en el devenir. Los políticos tienen la responsabilidad de abrir el diálogo ante conflictos socioeconómicos. La respuesta no puede partir de quien está disconforme. La grandeza de una gestión está en la comprensión de lo que se gestiona, aún en medio de los conflictos.
Conclusión
La sociedad se disocia cuando quienes la integran ingresan en una instancia “fundamentalista”. Los “fundamentos” políticos (religiosos o económicos) no deberían obturar el consenso social. De esto depende el futuro de las próximas generaciones.
Dividir entre los que supuestamente tienen razón y los que quizás no la tienen, sirve solo a la disociación.
Periodista y ensayista
Fuente: varias


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